Hablo mucho de «darte descansos» y de escuchar tu cuerpo antes de llevarlo al cansancio crónico. De darte el lujo de parar cuando es necesario y de aprovechar tus momentos de calidad con la gente que amas.

Pero creo que no te he hablado de que a pesar de que me doy esos lujos ahora… fui, soy y seguramente seguiré siendo una workaholic.
Me gusta trabajar, disfruto trabajar. Y sobre todo, no logré nada de lo que he logrado hasta ahora sentada en el sillón viendo la televisión.

En el gym al que voy, hay unas pantallas con publicidad enfrente de las máquinas para hacer ejercicio. Entre la publicidad, ponen frases inspiracionales para que no te desanimes en seguir tu esquema de ejercicio. Además ponen frases de los entrenadores que tienen para su aplicación virtual. Una de las que más me llamó la atención fue: «You won’t get the ass you want by sitting on it». LA AMÉ! me recordó mi frase en @scarpediembook donde te invito a «mover il tuo bel culetto del sillón para hacer algo».

He trabajado arduamente para construir las cosas en las que creo. A veces mi impulso ha sido la necesidad y otras veces el simple hecho de querer lograr algo que deseo. No recuerdo ni una sola vez en la que haya realizado algo descansando. Cuando empecé la construcción de mi marca trabajaba 20 horas al día (a veces las 24, pues mi cuerpo me lo permitía aunque ahora me esté pasando la factura), 7 días a la semana y casi los 365 días del año. Recuerdo hasta haberme regresado en medio de unas vacaciones que me tomé después de 7 años, al 4to día, pues me había aburrido y quería regresar a trabajar. Me rio internamente mientras escribo esto.

Y también recuerdo que mientras despegaba mi negocio, había veces que tenía varios trabajos a la vez con tal de llegar a fin de mes y pagar las cuentas. A veces trabajaba en otras cosas con tal de recibir un «salario» que me permitiera pagar los salarios de mi negocio. Nunca me ha dado miedo el trabajar duro para lograr mis objetivos.

Eso no quita que también sepa lo que es llegar al «burn out». De saber lo que se siente tener cansancio crónico. Y también sé lo que se siente «caer rendido ante el cansancio». Que también por eso ahora –después de casi 20 años– te hablo tanto de cuidarte y de escuchar el cuerpo antes de que sea demasiado tarde.

Te cuento una historia:
Una vez tuve un evento muy pero muy importante para mi carrera. Fueron 11 días de operativo y unos 4 días intensos de evento en sí. No puedo hablar de muchos detalles, pero solo diré que casi todos los participantes llegaban en aviones privados y que los asistentes personales de estos personajes, también eran tratados como VIP’s. Para darte una idea del nivel de este evento, se gastaron aproximadamente €90mil euros en water taxis para trasladar a las personas desde el aeropuerto privado al lugar sede del evento más los traslados del aeropuerto «normal».  En ese evento yo era la responsable del operativo de los traslados de los TOP VIP’s. Es un poco más complicado de lo que un traslado normal te requiere. Cuando tienes un vuelo comercial, tienes horarios establecidos, lo más que puede pasar es que el vuelo llegue con retraso. Es «fácil» programar un pick up en apto para casos como esos. ¿Pero qué pasa cuando un vuelo privado te manda su operativo de vuelo una hora antes de salir del hangar? No problem!, tienes una hora para programarlo, ¿correcto? Y si justo cuando llega tu pick up te mandan un mensaje diciendo que siempre no podrán salir a esa hora? o simplemente te dicen te avisamos cuando estemos saliendo del hangar? dependiendo la distancia, es el tiempo que tienes para programar, pero también hay que considerar el tiempo que le toma al transporte llegar desde punto A al punto B –no son mágicos! Pero y si justo cuando necesitas un transporte, ¿todos están ocupados porque te encuentras en una de las cuidades más turísticas del mundo durante su high season? En fin… era solo para darte la idea de los niveles de estrés que se manejaban en esos momentos. Solo de pensarlo y recordarlo me puse nerviosa de nuevo.
Era tanto el estrés durante esos días que todo el back office corríamos y casi no logramos dormir durante esos 11 días. No recuerdo el número del staff ahora, pero solo de back office durante el evento in situ, éramos 12 + todo el staff operativo y de coordinación. El último día de evento, cuando finalmente el último huesped salió a su destino, todos estábamos como pedazos de trapo inservibles. Aun así tomamos fuerza para levantar nuestra estación de trabajo para al día siguiente irnos de regreso a casa nosotros también.

Como era de imaginarse, caí como árbol en la cama a dormir. Al día siguiente nadie lograba despertarme. Me tocaban el cuerpo y nada. Me gritaban y nada. Me cuentan que hasta tuvieron que ponerme un espejo para ver si respiraba. ¡Claro! mi cuerpo necesitaba dormir y no solo 8 horas, necesitaba una semana entera de hibernación para recuperarse.
-fin de la historia-

El punto es: No sé la fórmula para llegar al éxito de un proyecto huevoneando (echando la flojera, esperando el milagro, trabajando a ratos..). Sé que al inicio de cada proyecto que he tenido siempre he trabajado incansablemente (también porque la emoción y el entusiasmo se desborda en mi ser). Y sé que es importante también no llevarte a los límites antes de que sea demasiado tarde, pero que si no me hubiera llevado al límite, no sabría tampoco cuales son mis límites. No sé si me explique…

Decide primero qué quieres en tu vida. Luego trabaja en ello. Si realmente lo quieres, no habrá tiempo suficiente para trabajar en eso que te apasiona. Querrás siempre más, y a veces te llegará la inspiración justo antes de irte a dormir y querrás levantarte a plasmar eso que se te acaba de ocurrir.

Está bien si tomas ese camino. Pero también está bien si decides solo dedicarle 3 horas al día. Si decides dormir en lugar de levantarte de la cama. La rapidez de los resultados seguramente variará, pero pues eso ya depende de ti y de lo que quieras para tu vida. Yo no te puedo hablar de equilibrio pues no lo tengo (ni trato de frustrarme por tratar de obtenerlo), pero mi cuerpo ahora me pide cosas diferentes que cuando tenía 20’s. Mi energía ha cambiado, y mis prioridades también. Y sin embargo, cuando tengo un proyecto nuevo que me apasiona, no paro hasta que me da sueño. Y a veces no me da y me sigo como loquita enamorada. Creo que esa es la magia: estar enamorado y amar tus proyectos. Es como la gasolina que necesita tu auto para andar. Se termina y hay que recargar para volver a tener combustible para seguir andando. Así lo veo yo. Sigo siendo una workaholic pero ya tengo en cuenta que también debo descansar pues mi cerebro funciona mejor descansado. Sigo invirtiendo mucho de mi tiempo cuando estoy creando un nuevo proyecto, pero también respeto mis horarios de «estar presente» con mi familia. También sé que parte de mi tiempo en proyectos es para estudiar, analizar y tomar decisiones. No siempre el trabajo es estar frente a la computadora. Sigo sin temerle al trabajo duro pero ahora ya no me asusta tomarme «días libres» para descansar. Ahora sé que «no pasa nada» si me desconecto para recargar energías (o para estudiar o para estar o para viajar, o para lo que se me inche la gana).

¿Qué tanto le dedicas tú a tus proyectos? Ha cambiado tu forma de ver el «trabajo» con los años?

Melanie